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Amistad entre perros y gatos ¿Cómo lograrlo?

Lic. Mychelle Blake
Perro y gato mirandose

Muchos creen que los perros y gatos son enemigos mortales. La verdad es que a menudo viven juntos en armonía y exitosamente. La relación entre tu gato y tu perro depende de cómo sean presentados el uno al otro, la edad, la socialización y, a veces, las tendencias de la raza.

Aprende el lenguaje corporal

Al presentar perros y gatos, tú debes entender el lenguaje corporal básico de perros y gatos. Se pueden "leer" sus emociones a partir de los movimientos del cuerpo y las vocalizaciones. Cuanto antes notes los signos de ansiedad, miedo o depredación, más rápido podrás intervenir. Algunos recursos útiles incluyen

  • Los CDs What Is My Cat Saying? y What is My Dog Saying? contienen una amplia gama de señales de lenguaje corporal de gatos y perros.
  • La aplicación Dog Decoder enseña el lenguaje corporal del perro con dibujos animados fáciles de leer. Está disponible para iOS y Android.
  • La página web de Alley Cat Allies ofrece una guía visual del lenguaje corporal de los gatos.

Iniciar lentamente

Es importante moverse a la velocidad del nivel de comodidad de ambos animales. El perro puede estar ansioso por conocer al nuevo miembro mientras que el gato puede estar aterrorizado. Katenna Jones, una Asociada Conductista con aplicación en animales, advierte, "la mascota más insegura es la que determinará la velocidad de las interacciones". A menudo es el gato quien determina cuándo se avanza.

1. Mantén a los animales separados

Mantén separadas a las mascotas visual y físicamente. El gato puede estar detrás de una puerta cerrada en un dormitorio o baño. No permitas que el perro se acerque al hueco debajo de la puerta. Puedes poner toallas debajo o usar un tope para bloquear el acceso.

2. Haz que los gatos se sientan cómodos

El gato debe tener todo lo que necesita para estar cómodo. Esto incluye una caja de arena, comida y agua, juguetes, lugares elevados para disfrutar y un lugar cómodo para dormir. Asegúrate de no poner su plato de comida y agua al lado de la caja de arena.

3. Intercambio de mantas

Un truco que Jones recomienda es hacerlos dormir en una manta. Después de unas noches, coloca cada manta en la cama de la otra mascota. Cámbialos cada día para que ambos se acostumbren al olor del otro mezclado con el suyo propio.

Haz esto durante unos días o más hasta que ninguno de los dos animales se sienta incómodo con el olor del otro. Si tú observas a cualquiera de las dos mascotas evitando el olor de la otra, u orinando en ella, contacta a un profesional de la conducta para que te ayude.

4. Crea un espacio seguro para los gatos

Ahora puedes crear un espacio seguro para tu gato si se siente incómodo. Esta puede ser una habitación con una puerta para gatos donde puedes poner su comida, agua y una caja de arena. Debe preferencia debes tener dos areneros, si hay suficiente espacio.

Ve con pasitos de bebé

Usa pequeños pasos para lograr tus metas.

1. Permite que el perro se acerque a la puerta

Una vez que se sienta listo para avanzar, permite que el perro se acerque a la puerta. El perro debe estar atado y el gato puede estar libre detrás de la puerta. Acerca el comedero para gatos a la puerta si el gato parece estar cómodo. Continúa moviendo al perro hacia adelante si no está fijado en la puerta.

2. Refuerzo positivo

Proporciona suficiente refuerzo positivo a cada mascota durante las sesiones usando lo que cada mascota prefiera más, como golosinas, caricias, elogios o juguetes.

3. Obtén ayuda si es posible

Es útil tener por lo menos otra persona que pueda trabajar con el otro animal. Si estás solo, puedes quedarte con el gato y poner las golosinas para perros bajo la puerta.

4. Continúa con sesiones cortas

Continúa estas sesiones por no más de 10 minutos y termina antes de que cualquiera de los dos se estrese. Es posible que tengas que hacer esto algún tiempo hasta que se sientan cómodos. Jones explica, "tú deberías hacer estas sesiones varias veces al día, por el tiempo que sea necesario. Podría llevar meses, dependiendo de los animales".

5. Permite que el gato explore

Cuando el gato se sienta cómodo en su espacio, permítele que empiece a investigar el resto de la casa. Mientras el perro está lejos o confinado de forma segura en una habitación con un juguete o una masticación, permite que el gato explore. Al principio debes cerrar algunas habitaciones para no abrumar al gato con demasiado espacio demasiado pronto. Después de que el gato disfrute de un tiempo de exploración, anímalo a volver a su espacio seguro con golosinas o juegos.

6. Permite que el perro explore

Una vez que el gato está cómodamente en otros espacios, es un buen momento para dejar que el perro explore la habitación del gato. Asegura al gato en otra habitación con muchas cosas para disfrutar. Retira el alimento y la caja de arena del gato y permite que el perro con la correa puesta investigue la casa del gato durante varios minutos. Repite varias veces hasta que el perro ya no se preocupe realmente por investigar.

7. Permitir el acceso

Ahora puedes permitir el acceso no supervisado a la puerta. Continúa mientras todos estén comiendo y bebiendo normalmente y el gato esté usando la caja de arena y ninguno de los dos esté fijado con la puerta.

Familia de perro y gatos

Mantén las sesiones cortas

Ahora puedes pasar a dejar que se vean entre sí en incrementos cortos de tiempo. Utiliza los siguientes consejos para garantizar el éxito de las sesiones.

Usa puertas de bloqueo para bebés (también las hay para mascotas)

Mantenlos separados usando puertas bloqueadoras para bebés. También puedes enjaular al perro si está tranquilo, disfruta de su jaula y no parece agitado. Dale un hueso o un juguete para que tenga algo que hacer.

No enjaules a los gatos

Nunca enjaules o restrinjas al gato, ya que esto lo hará sentirse atrapado y exacerbará su ansiedad.

Enfócate en el comportamiento clave de los perros

Controla el acceso del perro a la puerta con una correa o ata al perro más tranquilo con una correa a un mueble pesado. La persona que maneja al perro debe recordar recompensarlo y alabarlo por los dos siguientes comportamientos. Tú quieres que el perro vea tranquilamente al gato y también que te vea a ti cuando le pidas su atención.

Encuentra el lugar adecuado

El objetivo es encontrar un lugar que esté lo suficientemente cerca de los dos donde el gato se sienta cómodo, pero no tan cerca que puedan agitarse o emocionarse demasiado. Jones advierte, "quieres asegurarte de que el perro se mantenga calmado, incluso si lo que quiere es ser amistoso, ya que esto puede molestar al gato".

No empujes a los gatos

Deja que el gato se acerque a la puerta y no lo persigas si se escapa. Recompénsalo por pasar tiempo cerca de la puerta con deliciosas golosinas, pero no lo fuerces. Los gatos más tímidos necesitarán más tiempo para sentirse seguros al acercarse al perro.

Usar recompensas

Durante estas sesiones continúa juntando las interacciones con cosas buenas como comida, golosinas, un juguete favorito, cepillado suave o acariciarlos. Asegúrate de que el juguete que elijas para el perro sea uno con el que juegue tranquilamente, en lugar de un juguete que lo vuelva hiperactivo.

Considera la posibilidad de entrenarlos con Clicker

Algo que definitivamente puedes considerar es usar el entrenamiento con un clicker para moldear el buen comportamiento de ambos animales.

Cuándo obtener ayuda

Hay varias situaciones en las que debes ponerte en contacto con un profesional para que te ayude a mantener a todos a salvo:

  • Si el perro hace fuerza con la correa y no puede calmarse o redirigir su atención hacia ti
  • Si tú observas un comportamiento agresivo o temeroso de cualquiera de las dos mascotas en cualquier momento
  • Si el gato empieza a negarse a usar la caja de arena
  • Si alguno de los animales deja de comer o beber
  • Si el gato se esconde durante días a la vez

¡No dudes en pedir ayuda profesional! Asegúrate de trabajar con alguien calificado para trabajar con gatos y en comportamiento felino, como un veterinario especialista en comportamiento felino o un consultor certificado en comportamiento de gatos.

Cada vez más cerca hasta quitar la puerta

Los siguientes pasos consisten en conseguir que los animales se aclimaten aún más el uno con el otro.

Quitar la puerta por sesiones cortas

Una vez que parezcan calmados y relajados durante estas sesiones, retira la puerta. Hazlo durante sesiones cortas y controladas de unos 10 minutos.

Usa correas

Tu perro debe estar atado, bajo control y ser capaz de quitarle la atención al gato. Si está calmado, puedes enjaularlo. Tu gato debe estar atado con correa si te preocupa que se mueva agresivamente hacia el perro.

Permite que el gato se mueva

Permite que el gato se mueva mientras tú permaneces preparado para intervenir si es necesario. El gato debe ser capaz de moverse hacia el perro o lejos del perro cuando lo desee.

No sostengas al gato en tus brazos

Nunca sostengas al gato durante estas interacciones. Puedes hacer que el gato se sienta inseguro y tú puedes resultar herido si el gato intenta escapar frenéticamente.

Alabanza y recompensa

Continúa elogiando y recompensando a ambas mascotas cada vez que se acerquen o se miren el uno al otro.

Cuándo dejarlos libres

Una vez que te sientas completamente cómodo con sus interacciones controladas, y cada una de ellas parezca libre de estrés, haz que sus sesiones de interacción sean más largas.

  • Una vez que ambas mascotas puedan estar una cerca de la otra, suelta la correa del perro para que pueda arrastrarla.
  • Asegúrate de seguir separándolos cuando la mascota necesite un descanso o no puedas supervisarlos.
  • Con el tiempo, permíteles pasar más tiempo juntos, pero siempre mantente alerta y vigílalos durante las primeras semanas y meses.
  • Instala espacios verticales para el gato, como árboles para gatos y estantes. A Jones le gusta instruir a los dueños a "crear una súper autopista para gatos". Se trata de una serie de árboles y estantes y tapas de muebles donde el gato puede moverse de una habitación a otra y el perro no puede alcanzarlo.

Razones para preocuparse

Algunas razas y personalidades de perros pueden no ser compatibles con los gatos. Incluso los perros que vivían con gatos en una casa anterior pueden no ser buenos con los gatos en una casa nueva. Esto no significa que estos emparejamientos sean imposibles, pero ten en cuenta la posibilidad de que surjan problemas. Es probable que tengas una probabilidad mucho mayor de éxito si se les presenta desde cachorro y gatito.

Otra razón potencial para la agresión es la edad del animal. Si son animales mayores o se están acercando a la vejez, pueden ser menos tolerantes con otros animales debido al dolor y a otros problemas médicos. Si tú sospechas que hay una razón de salud que les impida relacionarse, contacta a tu veterinario inmediatamente para que les haga una revisión completa.

Ve despacio para lograr el éxito

Aunque el proceso parece mucho trabajo y toma tiempo, permitir que tu perro y gato tengan reuniones cortas y controladas puede ser la mejor manera de crear un hogar armonioso. Los gatos, en particular, son sensibles al cambio y a su entorno, y tú siempre debes moverte al ritmo con el que el gato se sienta cómodo.

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